Nunca antes, desde la revolución industrial, había evolucionado tanto la tecnología, especialmente la llamada inteligencia artificial. Hoy en día no podemos concebir nuestra vida diaria sin un teléfono celular, ya que es mucho más que un teléfono, es una minicoputadora que nos permite estar conectados con todo el mundo en cualquier momento y realizar un sinfín de funciones con tan solo presionar el ícono de la app correspondiente.

De igual forma, la Inteligencia Artificial ha ido evolucionando y transformando a la industria alimentaria de manera vertiginosa, ya que ahora hay algoritmos que pueden diseñar ingredientes y herramientas para agronegocios con los que se pueden mejorar los rendimientos, lo cual se ha convertido en una ventaja competitiva que impulsa el desarrollo de nuevos alimentos y bebidas.

El directo de NDS Cognitive Labs, Gustavo Parés, afirma que “La relevancia de la IA es que, con base en las variables que nos presenta, nos habilita para encontrar más rápido nuevas metodologías y herramientas para modificar la fórmula de una bebida o crear una nueva”. Hace algunos años, crear un nuevo producto o un nuevo sabor de un producto podría llevar meses, desde su concepción hasta el lanzamiento final del producto después de proyecciones, pruebas de mercado y grandes inversiones en publicidad.

Incluso varios de los productos del sector alimentos y bebidas que hoy conocemos, como la sacarina, las papas fritas y la Coca-Cola, se descubrieron por casualidad. Por ejemplo, la Coca-Cola no fue creada para ser un refresco, sino un jarabe medicinal. Cuenta la historia que, en 1886, en la farmacia Jacobs, en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, el famacéutico John S. Pemberton, trabajaba con la fórmula de un principio medicinal a base de jarabe (aún secreto) y agua natural conocido como “Vino Coca Pemberton”.

El creativo farmacéutico siguió cambiando la fórmula, experimentando con nuevos sabores para mejorar las cualidades del jarabe hasta que, ese mismo año, accidentalmente, mezcló el jarabe con agua carbonatada y resultó ser todo un éxito, el sabor era delicioso y realmente refrescaba. Así fue el afortunado nacimiento de la bebida más famosa del mundo: Coca-Cola.

Hoy en día, con la Inteligencia Artificial que puede procesar una cantidad de información que la mente humana tardaría años en comprender, casi nada se deja al azar y los procesos de desarrollo, investigación y análisis de datos para el desarrollo de nuevos productos se acortan de manera considerable. Conozcamos alhunos ejemplos de éxito.

 

Innovaciones de la Inteligencia Artificial en la industria alimentaria

En 2019, McCormick e IBM iniciaron una colaboración pionera en el uso de la IA en la creación de productos alimenticios. Los desarrolladores pudieron explorar territorios de sabores de manera más eficiente al utilizar esta herramienta de cómputo avanzado para aprender y predecir nuevas combinaciones. Con la ayuda de la IA, pudieron analizar datos en las áreas de ciencia sensorial, preferencia del consumidor y paletas de sabor, y a partir de ello desarrollaron tres sazonadores: pollo toscano, lomo de cerdo al bourbon y salchicha de Nueva Orleans.

Riana Lynn, una bióloga estadounidense que vio la IA como una herramienta para crear alimentos envasados ricos en nutrientes, hechos con base de plantas, asequibles y que además supieran rico. Su empresa, Journey Foods, emplea un “científico automatizado interno”, de nombre JourneyAI, que analiza millones de ingredientes (desde su cadena de suministro hasta sus nutrientes) para descubrir el insumo perfecto para cualquier producto o incluso la fórmula para crear uno. MIT Technology Review, la revista online del Instituto Tecnológico de Massachusetts, incluyó a Riana en su lista 2019 de Innovadores globales menores de 35 años.

NotCo, el unicornio chileno que vende en Latinoamérica leche, mayonesa, helado, carne y pollo hechos también con base en plantas, cuenta con el apoyo del ingeniero en alimentos de Giuseppe, un programa creado a partir de algoritmos de IA que le permiten saber qué plantas debe combinar para obtener un sabor o textura determinados. Los chefs y el resto del equipo humano de NotCo prueban las recetas y le dan su feedback a Giuseppe. Así, el programa aprende y mejora los resultados cada vez.

Aunque la inteligencia artificial será clave en la industria alimentaria 4.0, el feeling y el toque humano siempre serán necesarios. “Las personas son clave para que la IA actúe con modelos bien entrenados. Si tú le das una mala receta o le das mal los datos a la IA, te hará una porquería”, agrega el director de NDS Cognitive Labs. Lo mejor de los dos mundos es el camino: la industria 5.0 tiene el objetivo de que los humanos y los robots hagan equipo para desarrollar al máximo el potencial de ambos. Pero vamos paso a paso.

 

Aplicación de la Inteligencia Artificial en la producción agroalimentaria

De acuerdo con la Global Ceo Survey 2022 de Price Water House Coopers, 86% de los CEO mexicanos está “muy de acuerdo” o “de acuerdo” en que la inteligencia artificial modificará significativamente los negocios en los próximos 5 años. Este cambio está mucho más cerca de lo que pensamos.

A pesar de los miles de muertes a causa del Covid y otros problemas mundiales, se espera que la población en el planeta llegue a los 9,700 millones de personas para 2050. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU se advierte que es indispensable realizar un cambio profundo en el sistema agroalimentario mundial para satisfacer la demanda humana y también para conservar y proteger al resto de las especies.

Uno de los principales retos para aumentar productividad agrícola y la producción alimentaria sostenible es incorporar nuevas tecnologías a pequeñas unidades productivas que utilizan técnicas de hace 200 años. Se estima que en el mundo existen alrededor de 500 millones de pequeñas granjas, la mayoría aún de temporal que proporcionan hasta el 80% de los alimentos que se consumen en gran parte del planeta, según datos de la ONU.

La innovación tecnológica, impulsada por la Inteligencia Artificial, permitirá producir más alimentos en menos espacio, recolectar cosechas más abundantes, incrementar la productividad de las granjas en 45% y reducir el consumo de agua un 35% y también contribuirá al desarrollo acelerado de nuevas propuestas con valor agregado para la industria alimentaria.

 

Inteligencia artificial en la producción agrícola

La Inteligencia Artificial se puede implementar en el campo para optimizar el cuidado de los cultivos. Las plantas que sembramos en grandes espacios a cielo abierto, reciben las mismas condiciones ambientales y el mismo tratamiento por parte de los agricultores.

Sin embargo, con la IA, podemos tener un sensor en cada plantita que nos indique sus condiciones y requerimientos. Esto tiene muchas ventajas: con un sistema de irrigación individualizado cada plantita recibe la cantidad exacta de agua y nutrientes que realmente necesita, con lo cual se beneficia al suelo y se tienen ahorros en insumos como los fertilizantes y el agua; además, con la IA se puede controlar la temperatura ambiental dentro de los invernaderos y evitar pérdidas por exceso de calor o por heladas.

A esta forma de producir alimentos con la ayuda de la IA, se le llama agricultura de precisión y, cuando además los cultivos están en invernaderos, se le llama agricultura protegida. Por sus resultados, cada vez más nuevos productores alrededor del mundo están adoptando estas tecnologías, y cada vez hay más empresas que, a través de estaciones de monitoreo, sensores, drones y hasta satélites, ofrecen el servicio de capturar y procesar la información en tiempo real de las variables de suelo y atmósfera que inciden en los cultivos.

En España los agricultores se apoyan en Osigris, una app que a partir de imágenes de satélite proporciona información relacionada al estado de cada brote, lo que permite alertar de plagas o enfermedades.

En Colombia, existe Wiga, empresa auspiciada por Microsoft, que utiliza sensores con múltiples propósitos de medición: temperatura, humedad del ambiente, radiación, humedad del suelo, niveles de oxígeno, entre otros, los cuales se suben a la nube y se analizan para la toma de decisiones.

En México contamos con Appgrícola, una empresa ubicada en Jalisco que, con base en la IA, promete hasta un 30% de aumento en la producción por árbol y un 20% de reducción de costos de producción.

Otro tema importante en la revolución digital del campo es que no podemos dejar toda la producción de alimentos a campo abierto debido a que, con el aumento de la población para 2050, también habrá menos tierra para cultivar, por lo que deberemos adoptar técnicas como la agricultura vertical.

Un ejemplo que esto es posible lo demuestra Plenty, una compañía en San Francisco, Estados Unidos, que se dedica a la agricultura interior y vertical y produce, en apenas 8,000 metros cuadrados verticales, alimentos para los que se necesitarían 291 hectáreas de tierras agrícolas. La luz del sol es sustituida por luces LED y la IA maneja todas las variables de agua, temperatura y nutrientes necesarios para generar cosechas más rápidas, abundantes y mejores.

 

La inteligencia Artificial en la producción pecuaria

En la parte pecuaria, la IA permite tener una mejor trazabilidad: saber dónde se crió un animal, qué comió, cuántas vacunas recibió y hasta cuántas veces ha estado preñado, explica la Agroalim, asociación en Nuevo León, que cuenta con su Comité 4.0 y busca impulsar a las empresas a través del desarrollo de competencias y tecnologías digitales.

MSD Salud Animal México, a través de su división MSD Animal Health Intelligence, desarrolló un sistema que comprende dispositivos de monitoreo, sistema de identificación de los animales y una plataforma de salud, que recolectan información para cuidar mejor al ganado y ofrecer mejores productos a los consumidores.

Tanto la industria alimentaria como la industria agropecuaria tienen que adoptar estas tecnologías de Inteligencia Artificial y el análisis de datos, lo más pronto posible, para sobrevivir ante la competencia y garantizar la eficiencia, la sustentabilidad y la producción de alimentos suficientes y nutritivos para satisfacer las necesidades de una población humana creciente.