crecimiento de la Industria de alimentos y bebidas

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Social prevé un crecimiento de la Industria de alimentos y bebidas del 0.5% en 2022.

Los productores agropecuarios y las industrias transformadoras deben empezar a orientar la producción desde una perspectiva más sustentable.

Desde principios de 2020, cuando inició la pandemia mundial causada por el Covid 19, la mayor parte de las industrias en todo el mundo, incluida la industria alimentaria, se vieron afectadas. Sin embargo, en México estas industrias se han ido recuperando lentamente y para que las empresas logren un posicionamiento efectivo en el mercado, deberán adaptarse a las nuevas reglas del juego.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Social, SADER estima que la producción de alimentos crecerá un 0.5% en 2022, lo que denota una recuperación en el sector de alimentos y bebidas en nuestro país. Sin embargo, para que las empresas de la industria alimentaria puedan mantener su competitividad, en un contexto mundial en donde la pandemia no ha terminado, es necesario que tengan la capacidad de enfrentar los retos que plantea el escenario local y mundial.

La industria alimentaria en México durante la pandemia

 

Debido a la pandemia y al cierre de fronteras y empresas para proteger la salud de las personas, la economía nacional decayó 8.2% en 2020; sin embargo, el Producto Interno Bruto (PIB) agroalimentario resistió y decayó solamente 0.4% durante el mismo periodo.

 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, estimó que mientras la producción manufacturera total del país se situó en 111.4 puntos en mayo del 2020, la industria alimentaria logró 117.3 puntos, superando los 113.7 puntos que alcanzó en el mismo período del 2020.

 

Principales desafíos para las empresas alimentarias

 

Además del complejo escenario que se vive actualmente en el mercado mundial y nacional, las empresas del sector alimentario tienen diversos desafíos por enfrentar:

 

Crecimiento de la demanda por aumento de la población.

 

Se estima que, debido al aumento mundial de la población pese a las muertes causadas por la pandemia, para el 2050 la población global necesitará un 70% más alimentos para satisfacer la demanda. Según Statista, en México habrá 134,36 millones de habitantes para el 2026, un aumento significativo de poco más de 8 millones de habitantes, en comparación con los casi 129 millones actuales.

 

Con el aumento de la población y la creciente demanda de alimentos, tanto los productores agropecuarios como las empresas que distribuyen o procesan alimentos a nivel mundial y en nuestro país, tendrán que evolucionar y mejorar sus procesos para responder a una demanda en constante crecimiento.

 

Para 2025 el nuevo etiquetado de alimentos será indispensable

 

En octubre de 2020 entró en vigor la modificación a la Norma Oficial Mexicana NOM-051, que exige nuevos etiquetados en alimentos y bebidas. Si bien la Norma está en su primera fase de implementación y muchas empresas alimentarias ya cumplen con el etiquetado para conservar su lugar en el mercado, para 2025 todas las empresas del sector alimentario que deseen mantener su lugar deberán haberla adoptado totalmente.

 

Desde luego, para responder a las nuevas exigencias los equipos de la industria alimentaria deben estar preparados para ello, algo que podría requerir incluso de reemplazos o nuevas adquisiciones.

 

Implementar procesos más amigables con el medioambiente

 

Debido a que el sector agropecuario mundial es responsable de la emisión de 1/3 parte del total de los gases que causan el efecto invernadero y que están produciendo el cambio climático, muchas personas a nivel mundial están optando por consumir productos veganos derivados de plantas y reducir el consumo de carne de res, cerdo, cabras y pollos, y otros productos derivados de estos animales como la leche y el huevo.

 

Sin embargo, mientras esta sea una decisión voluntaria por parte de los consumidores y no exista una decisión política por parte de los principales países productores de estos productos, las grandes explotaciones para la cría de animales para consumo humano no desaparecerán, por lo que las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por los animales seguirán siendo un factor de riesgo para la supervivencia de todas las especies en el planeta.

 

Sin embargo, tanto los productores agropecuarios como las industrias transformadoras pueden empezar a orientar la producción industrial de alimentos desde una perspectiva más sustentable, por ejemplo, evitar la tala de bosques para dar lugar a la explotación ganadera, hacer un uso más eficiente de los recursos naturales como el agua y aprovechar las energías renovables como la luz solar, la energía hidroeléctrica y eólica en los procesos productivos, en lugar de seguir utilizando combustibles fósiles.

 

Si bien adoptar estas medidas puedan significar importantes inversiones en las industrias, a la larga les permitirán adaptarse a las exigencias de rendimiento, productividad y sustentabilidad actuales, y contribuir a reducir los efectos del cambio climático que ya están causando estragos como inundaciones, sequías e incendios a nivel mundial.

 

Integrar tecnología para aumentar la competitividad y sustentabilidad

 

Uno de los grandes desafíos de las empresas ligadas al sector alimentario es incorporar la tecnología que les permita responder a las exigencias de sus consumidores, del mercado y cumplir con los nuevos estándares para lograr una mayor sustentabilidad en sus procesos y hacer un uso más eficiente de los recursos.

 

Hoy en día tanto los productores agropecuarios como las industrias se resisten a adoptar este enfoque hacia la sustentabilidad por el costo de las inversiones que estos cambios implican en sus procesos. Sin embargo, existen alternativas como el arrendamiento, ya sea puro o financiero, para poder adquirir activos productivos como maquinaria, vehículos, celdas solares, equipos para el reciclaje de aguas residuales, entre otros, que permitan adoptar un enfoque más sustentable, optimizar recursos y aumentar en rendimiento de la producción industrial de alimentos sin descapitalizarse. Así, podrán integrar la tecnología que necesitan en sus procesos mediante cómodas rentas mensuales y, una vez que acabe el contrato, pueden adquirir los equipos.

 

Evolución de la industria hacia la economía circular

 

La economía circular es un modelo de producción y consumo que se caracteriza por el uso eficiente de los recursos naturales, con el fin de reducir al máximo tanto el consumo como el desperdicio, que implica compartir, arrendar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar los materiales y productos existentes durante el mayor tiempo posible. Este modelo de producción busca proteger la biodiversidad y combatir el cambio climático.

 

Ventajas del consumo local

 

Una de las tendencias mundiales de los consumidores es que están prefiriendo el consumo de alimentos producidos de manera local, de preferencia en granjas o huertas que no utilicen pesticidas y herbicidas para el control de plagas y malezas, u hormonas para el crecimiento de los animales ya que estos han demostrado tener efectos negativos en la salud humana además de ser un factor de contaminación del suelo y el agua.

 

Consumir productos en negocios locales favorece la reactivación económica tras la crisis y contribuye a generar una economía más sostenible que además preserva el sentido de pertenencia de las comunidades.

 

Uno de los principales beneficios del consumo local para las comunidades y los propios consumidores, es que establece una economía sostenible. Según un estudio de la American Independent Business Association, el impacto económico de comprar en negocios locales puede medirse de tres maneras:

 

Impacto directo: es la ganancia que los negocios invierten directamente en la economía local, fundamental para la operación de productores locales.

 

Impacto indirecto: es el ingreso que circula en otros establecimientos y genera un efecto multiplicador.

 

Impacto inducido: es el consumo local de las familias, trabajadoras y trabajadores de las o los dueños de comercios locales.

 

Una comunidad con economía sostenible también puede brindar más empleos a sus integrantes, estimular el turismo y reducir el impacto de una crisis sanitaria y económica, como la causada por el COVID-19.

 

De acuerdo con datos del INEGI, antes del cierre de un poco más de un millón de establecimientos en 2020 a causa de la pandemia, los negocios locales como cafeterías, bares, locales de comida o papelerías representaban el 72% del empleo y el 52% del PIB en México.

 

Impulsar el comercio local podría acelerar el proceso de recuperación económica gracias a que pone dinero en circulación a nivel local, además de que aumenta el número de personas que participan de la economía al impulsar el turismo y las ofertas laborales.

 

Calidad de los productos

 

En los negocios locales es más seguro encontrar productos de buena calidad y más frescos porque se producen en el lugar donde se venden y son elaborados con procesos más artesanales. Además, su servicio suele ser más personalizado, muchas veces proveído por personas que viven en la misma comunidad, lo que se refleja en una mejor experiencia para los clientes.

 

Sustentabilidad

 

El comercio local también se distingue por su responsabilidad con el medio ambiente, debido a que utiliza menos empaque, embalaje y transporte. Esto reduce las emisiones de CO2 y la basura que genera, a diferencia de los productos que tienen que ser transportados en trenes, barcos o aviones generando una mayor huella ambiental y costos para el consumidor final.