El ácido láctico también conocido como: ácido etilenoláctico, ácido galáctico, ácido hidroxipropanoico, ácido hidroxipropiónico, ácido láctico racémico y ácido propanoloico puede encontrarse de forma líquida siruposa o con textura de jarabe de color amarillento y también se puede encontrar comercialmente en forma de polvo blanco.

En su forma líquida es inodoro o con un ligero olor no desagradable y es  higroscópico, característica de todos los compuestos que atraen agua en forma de vapor o de líquido de su ambiente, y por eso a menudo se utilizan como desecantes.

El ácido láctico se produce en el cuerpo humano a partir de la enzima lactato deshidrogenasa (LDH). Su obtención y comercialización para su uso en diversas industrias como la cosmética y alimentaria inició a partir del descubrimiento de Louis Pasteur quien descubrió en 1856 el papel que juegan las bacterias como el lactobacilus en la obtención del ácido láctico.

En la industria biotecnológica este ácido se obtiene por fermentación láctea de: azúcar de la leche (lactosa), de uva (glucosa) o de caña (sacarosa), y almidón. Este ácido, también se obtiene en la leche agria y otros derivados como el requesón y el yogurt.

El ácido láctico fue refinado por primera vez por el químico sueco Carl Wilhelm Scheele en 1780 a partir de leche agria. En 1808, Jöns Jacob Berzelius descubrió que se libera ácido láctico en los músculos del cuerpo humano al realizar esfuerzos físicos intensos.​ Su estructura fue determinada por Johannes Wislicenus en 1873. Este ácido comenzó a ser producido comercialmente por la compañía alemana Boehringer Ingelheim en 1895.

El ácido láctico tiene muchas propiedades benéficas para la salud por lo que es empleado tanto en la industria farmacéutica, la alimentaria y la cosmética.

El ácido láctico en la cosmética

El ácido láctico se emplea en la industria médica y cosmética para el tratamiento de diversas infecciones de la piel también llamadas psoriasis, así como en infecciones vaginales causadas por bacterias, también llamada vaginosis bacteriana.

En dosis bajas actúa hidratando y acidificando el estrato córneo, lo que favorece la elasticidad cutánea, empleándose en casos de xerosis, ictiosis, piel seca, exfoliación cutánea, esteatosis, descamación excesiva de la piel e hiperqueratosis.

También se utiliza para el tratamiento de verrugas, ya que actúa como cáustico ligero, normalmente asociado con el a ácido salicílico en forma de colodión. El colodión es una solución de nitrocelulosa en una mezcla de éter y alcohol, y fue elaborado por Louis Menard en 1846.​

En bebés, el ácido láctico se utiliza en una solución al 10% como agente bactericida para la piel. Se emplea en la preparación de sodio lactato para inyección e infusión, como fuente de bicarbonato para el tratamiento de la acidosis metabólica. Este ácido ayuda en los problemas de disminución del volumen de sangre en el organismo por lo que es utilizado como fluido intravenoso para la pérdida de sangre en personas que han sufrido traumatismos, quemaduras o una intervención quirúrgica.

El ácido láctico también se emplea como una alternativa suavizante de la piel, en productos cosméticos anti-edad, para suavizar los contornos de los ojos, reducir el daño en la piel producido por la luz solar y para mejorar la textura, el tono y el aspecto general de la piel.

Sin embargo, es importante tener precauciones al utilizar productos cosméticos que contengan ácido láctico, especialmente si la persona es sensible a este elemento, ya que aumenta la sensibilidad de la piel a los rayos ultravioleta del sol.

Este elemento también se utiliza en la industria farmacéutica y en la cosmética para llevar a pH fisiológico o corregir el pH de distintos productos farmacéuticos como champús, emulsiones, lociones jabonosas, geles espermicidas, etc.

El ácido láctico es un alfa-hidroxiácido (AHA) que se utiliza en la industria cosmética como hidratante, astringente y como renovador celular. A dosis bajas es hidratante y astringente, y a dosis más elevadas produce un efecto “peeling” el cual es un tratamiento cosmético que sirve para regenerar la piel mediante el desprendimiento de células muertas, lo que favorece la renovación celular y que la piel luzca regenerada.

Su principal uso en la industria cosmética consiste en regular el pH o acidez del producto cosmético para igualarlo al de la piel. El Ácido láctico se adiciona a los productos cosméticos en porcentajes muy bajos, de rango centesimal, y suele ir del 0 al 0,01. El ácido láctico también es utilizado en la industria química para la elaboración de detergentes y repelentes para mosquitos.

Si bien el ácido láctico no tiende a producir efectos perjudiciales en el organismo ya que se utiliza en dosis muy bajas en los productos cosméticos, farmacéuticos y alimenticios, puede originar alguna irritación en la piel si es utilizado en altas concentraciones o si es expuesto al sol.

El uso de cosméticos que contengan ácido láctico puede aumentar la sensibilidad de la piel a los rayos ultravioletas, por lo que se recomienda no exponerse en gran medida o usar un protector solar. También es importante revisar la cantidad de ácido láctico que contienen los productos cosméticos para reducir el riesgo de presentar efectos adversos. El ácido láctico, al entrar en contacto los ojos y otras membranas mucosas o si es ingerido, en grandes concentraciones, puede ser muy irritante.

Al ser calentado o expuesto a ciertos compuestos como sulfatos, sulfitos y nitritos, el ácido láctico, produce gases tóxicos e inflamables y también es un corrosivo para muchos metales.

 

Tendencias del uso de ácido láctico en cosméticos

En las últimas décadas ha aumentado considerablemente la preocupación de las personas por verse jóvenes y mantener la piel con un aspecto radiante y saludable, lo cual ha causado un aumento sin precedentes en el mundo de la cosmética en relación a la utilización de diversos ácidos en productos cosméticos.

Los principales ácidos utilizados en la industria cosmética para el cuidado de la piel y frenar o revertir los efectos del envejecimiento son: el ácido hialurónico, ácido glicólico, ácido azelaico, ácido salicílico, ácido ferúlico, y, por supuesto, el ácido láctico.

El ácido láctico pertenece a la categoría de los alfahidroxiacidos, es decir, los también conocidos como AHA’s, que serán más o menos potentes dependiendo del tamaño de la molécula, la concentración, el PH de la fórmula final y la combinación. Son exfoliantes, pero actúan también como antioxidantes y estimulan la producción de ácido hialurónico, por lo que son esenciales para la hidratación de la piel.

Originalmente el ácido láctico se ha obtenido de la leche fermentada, la cual aporta grandes beneficios a la piel, especialmente para pieles secas porque mejora la barrera lipídica de la piel y tiene la capacidad de atraer el agua evitando la pérdida de la hidratación. Además, el ácido láctico tiene un efecto despigmentante, por lo que mejora el tono o firmeza de la piel, aumenta el contenido de ceramidas y reduce las manchas en la piel producidas por la radiación del sol.

Aunado a lo anterior, el ácido láctico también funciona como un potente y eficaz exfoliante, que al ser más suave que otros ácidos como el ácido glicólico, es perfecto para todo tipo de piel. Asimismo, el ácido láctico es un potente renovador celular y destaca por ser capaz de mejorar la textura de la piel, combatir las marcas de acné y suavizar las arrugas o las primeras líneas de expresión, ya que es capaz de penetrar en las capas más internas de la piel, estimulando la síntesis de colágeno y elastina.

El ácido láctico se incluye en todo tipo de productos cosméticos, principalmente en cremas, sérums o sueros nutritivos para la piel, y también en limpiadores faciales, gracias a que no se trata de un ácido muy fuerte. También puede usarse como un complemento a nuestros tratamientos de belleza, en estado puro, aunque reducido y concentrado, aplicándolo antes o después de las cremas y los sérums.

Por lo general el ácido láctico utilizado comercialmente se obtiene de la lactosa, que es el azúcar de la leche, y se obtiene empleando bacterias como la Bacillus acidilacti, Lactobacillus delbrueckii o Lactobacillus bulgaricus, las cuales se utilizan para fermentar fuentes de carbohidratos como la maicena y las papas. De esta forma, lo que comúnmente se conoce como “leche ácida” en algunos alimentos vegeterianos o veganos contienen ácido láctico entre sus ingredientes.

Debido a que algunas personas son intolerantes al ácido láctico proveniente de la leche, actualmente existen otras alternativas de ácido láctico que se obtienen a partir del almidón de ciertos vegetales como las papas, del azúcar de caña (sacarosa) y del azúcar de la uva (glucosa) utilizando el lactobacilus delbrueckii, el cual consume lactosa para producir ácido láctico.

El ácido láctico obtenido a partir de vegetales elimina los problemas de intolerancia a este elemento aplicado en la piel y para aquellos que han elegido una dieta vegana, su consumo es totalmente seguro para las personas que siguen los principios veganos en su estilo de vida, ya que proviene de vegetales.

Actualmente muchas empresas alimentarias que producen alimentos aptos para veganos y empresas cosméticas que emplean el ácido láctico en sus productos de belleza, utilizan ácido láctico obtenido a partir de azúcar de remolacha o almidón de maíz en lugar de lactosa.