Algunas navieras están explorando cambiar los barcos que funcionan a base de petróleo por combustibles alternativos como biocombustibles y gas natural licuado que producen menos emisiones que el fueloil pesado. También existen otros como el amoníaco, el hidrógeno y el metanol que no emiten carbono.

La viabilidad técnica de utilizar combustibles alternativos es prometedora, algunos obstáculos como el costo de los biocombustibles y las limitaciones actuales en las cadenas de suministro podrían frenar las buenas intenciones de las navieras de invertir en estas tecnologías.

Breve historia del transporte marítimo

De acuerdo a las evidencias, se cree que las primeras embarcaciones que elaboraron los humanos fueron cayucos o canoas de hasta 18 metros de largo, que utilizaban las poblaciones de la edad de piedra para la pesca costera y los viajes. Las primeras embarcaciones capaces de cruzar los océanos pudieron haberse creado hace unos 50,000 años en Australia, datación que coincide con el último periodo glacial.

 

Los antiguos egipcios tenían conocimiento de la construcción de velas por lo que conocían los principios de la aerodinámica. Según el historiador griego Heródoto, el emperador fenicio Necao II, envió una expedición marítima para circunnavegar el continente africano, desde el Mar Rojo hasta la desembocadura del Nilo. Los egipcios utilizaban las embarcaciones para navegar en el Río Nilo en sus viajes comerciales y militares, y también se utilizaban para acompañar a los faraones en su travesía por la muerte.

Desde la antigüedad los viajes marítimos han constituido el mejor medio de comunicación entre pueblos lejanos y hay testimonios de que en el siglo 15 Antes de Cristo hubo expediciones marítimas asirias hasta el extremo occidental de Europa en búsqueda de estaño, y en los siglos siguientes de expediciones egipcias, fenicias y persas con el mismo objetivo.

En siglo 16 A.C. los egipcios viajaban al país de Punt, Somalía, navegando el mar Arábigo. En el siglo 11 A.C. los fenicios fundaron Cádiz y llegaron hasta Inglaterra en busca del estaño. Aunque no hay detalles de las exploraciones de las costas asiáticas, seguramente 1000 años antes de Cristo ya había navegación entre Egipto y China cruzando el océano Índico. En el siglo 4 A.C. Piteas realizó uno de los viajes más importantes de la antigüedad llegando al mar Báltico, el país del Ámbar.

En las últimas décadas del siglo 8 A.C. llegaron a Islandia monjes provenientes de la actual Irlanda y en el año 986 el vikingo Eric el Rojo llegó a Groenlandia y en el año 1000 el vikingo Leif Erikson llegó a las costas de Norteamérica a la que llamó Vinland. El descubrimiento de América ocurrió muchos años antes de la llegada de los españoles al continente.

Durante miles de años, la navegación pluvial y marítima se mantuvo con propulsión humana y con la fuerza del viento. Pero fue a partir de 1793 cuando se construyó el Pyroscaphe, una embarcación de 45 metros de eslora con impulsores accionados por una máquina con dos cilindros que quemaba carbón para producir vapor y que pudo remontar la corriente del río Saona.

Evolución de los barcos de comercio y su impacto en el medio ambiente

Cuando la navegación marítima se basaba en la propulsión humana, mediante remos o a la propulsión mediante velas con la fuerza del viento, la navegación marítima no causaba daño alguno al medio ambiente. Sin embargo, el siglo 20 estuvo caracterizado por avances científicos y tecnológicos, transformaciones socioeconómicas y los conflictos bélicos más extendidos y profundos que hubiera enfrentado la humanidad en su historia.

Fue en 1897 cuando Rudolf Diesel presentó su primer motor de combustión interna en y pocos años después, el mercante ruso Vandal iniciaba la etapa de propulsión diésel, al incorporar motores diésel que alimentaban a otros eléctricos que se aplicaban a las hélices de los barcos.

La evolución de los motores y el uso de combinaciones de tecnologías en busca de maximizar las ventajas y minimizar las debilidades de los distintos métodos de propulsión, dio lugar al desarrollo de sistemas combinados conocidos por sus siglas como CODOG, (Combined Diesel or Gas — Combinado diésel o gas); CODAG, (Combined Diesel and Gas — Combinado diésel y gas) y COGAG, (Combined Gas And Gas – Combinado gas y gas), entre otros. ​

A partir de inicios del Siglo 20, el comercio mundial ha aumentado vertiginosamente. Actualmente el 80% del comercio mundial se transporta por mar, con alrededor de 11.000 millones de toneladas de bienes transportados anualmente entre 150 países.

De acuerdo con la Organización Marítima Internacional (OMI), las emisiones del transporte marítimo representan aproximadamente el 2,89% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provocadas por la actividad humana y estas podrían aumentar entre un 10 y un 13%.

Empresas navieras exploran combustibles alternativos

Debido a que el cambio climático causado por la contaminación ambiental es uno de los temas que más preocupan a las personas y a las industrias, algunas navieras a nivel mundial están explorando alternativas para descarbonizar el sector del transporte marítimo de mercancías.

Combustibles alternativos

Algunas navieras están explorando cambiar los barcos que funcionan a base de petróleo por combustibles alternativos como biocombustibles y gas natural licuado que producen menos emisiones que el fueloil pesado. También existen otros como el amoníaco, el hidrógeno y el metanol que no emiten carbono.

Aunque la viabilidad técnica de utilizar combustibles alternativos es prometedora, algunos obstáculos como el costo de los biocombustibles y las limitaciones actuales en las cadenas de suministro podrían frenar las buenas intenciones de las navieras de invertir en estas tecnologías.

Sistemas mejorados de refrigeración

Con el fin de respaldar la carrera de la industria del transporte marítimo hacia las emisiones cero neto, están surgiendo tecnologías de agua avanzadas. Estos sistemas de enfriamiento de agua optimizados consisten en tuberías, enfriadores y bombas que reducen la resistencia al flujo de agua, que permiten a los buques ahorrar hasta un 20% de energía eléctrica y reducir el consumo de combustible hasta en un 1,5%.

Sistemas de depuración

Si bien la emisión de dióxido de carbono es una de las más contaminantes, otras como las derivadas de los óxidos de azufre y el nitrógeno, también amenazan la salud humana y contaminan el medio ambiente.

La función de los depuradores es eliminar toxinas y otros elementos nocivos del gas como el azufre para limpiar las emisiones de las chimeneas, mejorar la calidad del aire exterior y reducir los efectos adversos en el medio ambiente.

Una empresa basada en Países Bajos creó recientemente una alternativa más pequeña y rentable a los depuradores que utilizan tecnología de captura de carbono, la que almacena CO2 en dos baterías de 20 pies a bordo, con lo que se reducen las emisiones de carbono en un 70%.

Flotas de portacontenedores electrificados

Un estudio reciente de Nature Energy descubrió que el uso de buques eléctricos en rutas de envío internacionales de menos de 1.500 kilómetros es una opción económicamente viable. La electrificación tendría un impacto mínimo en la capacidad de envío. Si el 40% del tráfico mundial de portacontenedores fuera eléctrico, se podría reducir el 14% en las emisiones de carbono en el sector del transporte marítimo de Estados Unidos.

La Naviera Maersk apuesta por la descarbonización del transporte marítimo

Vincent Clerc, actual CEO del negocio de Ocean & Logistics Maersk, reemplazará a Soren Skou a partir de 2023, debiendo liderar el desafío de la descarbonización en un complejo contexto económico. Tras una pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania y una crisis energética a nivel mundial. Vincent Clerc comenta “hay muchos retos difíciles por delante; desafíos que nos afectan a todos y en los que Maersk puede marcar la diferencia. Las empresas se están replanteando sus cadenas de suministro en este nuevo entorno, buscan más estabilidad y más apoyo en su viaje hacia la descarbonización”.

La naviera francesa CMA CGM apuesta a los barcos propulsados por GNL

La naviera CMA CGM sigue adelante con sus planes de añadir a su flota otros cuatro portacontenedores Megamax propulsados por GNL, producidos por el Grupo CSSC de China y realizó pedidos a Hudong-Zhonghua Shipbuilding en Shanghái, los cuales serán entregados en 2025 y 2026.

Los cuatro nuevos portacontenedores de CMA CGM serán muy similares a una serie de nueve buques de la clase “Jacques Saade” propulsados por GNL y equipados con depuradores, que CSSC construyó para la naviera en 2020 y 2021.

Los barcos propulsados con gas natural licuado (GNL) liberan a la atmósfera cantidades considerables de metano, un potente gas de efecto invernadero que contribuye a la crisis climática. Así lo indica una investigación en la que se cuestiona que se estén dando pasos reales para la descarbonización del transporte marítimo en Europa.

La industria del transporte marítimo está apostando por el uso de barcos impulsados por gas natural como sustitutos de las embarcaciones que emplean combustibles convencionales, sobre todo, fuelóleo pesado, con el fin de reducir la fuerte contaminación por azufre, óxidos de nitrógeno, partículas y hollín.

Nubes de metano no quemado

Sin embargo, una investigación realizada por Transport and Environment (T&E) en la que se han utilizado imágenes infrarrojas ha demostrado que los barcos de GNL, liberan nubes de metano no quemado, un potente gas de efecto invernadero con un efecto de calentamiento sobre la atmósfera 80 veces superior al del dióxido de carbono (CO2) durante un periodo de 20 años.

Delphine Gozillon, responsable del departamento de Transporte Marítimo de T&E afirma que “La mayor parte de los barcos propulsados por GNL disponibles hoy en día son mucho más perjudiciales para el clima que las embarcaciones de combustibles fósiles a las que se supone que deben sustituir”, y al promover las embarcaciones de GNL, los dirigentes europeos nos conducen irrevocablemente a un futuro con una alta dependencia de este combustible fósil.

Aunque la industria marítima no esté lista para cambiar a flotas electrificadas, esta es sin duda la mejor alternativa que contribuirá significativamente a la descarbonización del sector reduciendo significativamente la emisión de contaminantes que contribuyen al cambio climático y ponen en riesgo la supervivencia de todos los seres vivos del planeta.